¿Yummy la rumba del Packard mientras la Habana apaga? Vecinos pegan el grito

Habana Vieja residents complain about loud nightclub music at Hotel Packard disturbing their rest, especially after power outages.

¡Oye esto pa' que veas!

Mira, la cosa está que arde en La Habana Vieja. Los vecinos del Hotel Packard no aguantan más. Resulta que la discoteca del hotel se puso a sonar con tremenda bulla, justo cuando la gente lo que necesita es descansar. Y pa' colmo, la luz se va en la noche, pero la música, esa sí se queda prendida.

Una vecina, Yolanda Caridad Pedroso Bernal, contó que la fiesta empezó pasadita la medianoche, y eso fue el colmo. Imagínate, después de aguantar apagones, sin poder dormir, con el calorazo, y cuando por fin llega la luz, ¡zas! te sueltan la música a todo volumen.

¿Dónde fue el bochinche y cuándo?

Esto se pone bueno en La Habana Vieja, cerca del famoso Hotel Packard. Pasadita la medianoche del jueves 23 de julio de 2026, cuando la ciudad, o por lo menos esa parte, estaba a oscuras. El contraste es tremendo: unos en tinieblas y otros dándole a la rumba como si nada.

La tensión se siente en el aire, el ruido rompe el silencio que la falta de corriente había impuesto. Es el sonido de la discoteca contra el murmullo de los vecinos que no pegan ojo.

¿Y a quién le cae esto arriba?

Pues a la gente que vive ahí al lado, que lo que quiere es un poco de paz y poder dormir. La calidad de vida se va por el desagüe cuando el ruido no te deja descansar, sobre todo después de una noche en vela por los apagones. Esto no es solo molestar, es un tema de salud y bienestar, que el ruido alto por la noche daña.

Los residentes sienten que su derecho al descanso se pisotea por la actividad económica del hotel. Es la eterna lucha entre el descanso y el relajo ajeno.

¿Qué dicen los involucrados?

Por un lado, los vecinos, como doña Yolanda, pegando el grito al cielo por el ruido y la falta de consideración. Dicen que la música alta por la noche es contaminación sonora y les roba el sueño.

Por otro lado, el Hotel Packard, hasta ahora, se ha quedado callado. Ni una palabra oficial sobre si van a bajar el volumen o a ponerle freno a las actividades cuando la gente más lo necesita, que es pa' poder dormir tranquilo.

¿Y ahora qué?

Bueno, la pelota está en el tejado del hotel. Los vecinos seguirán quejándose, pidiendo un poco de respeto. Habrá que ver si la administración del Packard se decide a buscar un equilibrio, a poner reglas claras para que la rumba no le amargue la noche a quienes viven alrededor.

Lo que sí está claro es que la gente quiere paz y poder dormir, sobre todo después de lidiar con los apagones. Habrá que seguir de cerca si hay algún cambio o si la música sigue sonando más fuerte que las quejas.